Aquí el tiempo se detiene. Este monolito sagrado, a menudo oculto por brumas flotantes y coronado por nubes, se considera desde hace siglos un portal hacia una conciencia superior. Es un lugar donde las fronteras entre lo tangible y lo trascendente se difuminan, permitiendo el acceso a otras dimensiones.
"Conectad con la montaña con calma y respeto. Pediré a los espíritus que nos guíen y nos guarden durante el camino', nos indicó nuestro guía, Alvan, antes de iniciar la travesía. Tras tres días de ascenso, la meseta de Roraima revela su majestuosidad. Quienes llegan hasta aquí sienten que han retrocedido millones de años, como si estuvieran pisando un planeta ajeno a la Tierra. Las formaciones rocosas de múltiples formas desafían la imaginación, mientras la flora del lugar es un paraíso para los botánicos, con innumerables especies endémicas. Roraima es famosa por sus numerosos manantiales, algunos de ellos perfectos para sumergirse en aguas cristalinas rodeadas de cuarzos gigantescos.


Me desperté en mitad de la noche sintiendo que era el momento de tener una conexión importante: la montaña me esperaba. Con una mezcla de reverencia, respeto y emoción contenida, salí en silencio de la tienda y sentí cómo el aire, fresco y vibrante, me envolvía con su energía. Dejándome guiar por mi intuición, encontré el lugar adecuado y me entregué a la meditación, calmando mis pensamientos y abriendo mi corazón a la experiencia. En un momento de conexión total con la energía del agua, entré en un estado de canalización, donde recibí lo que interpreté como el ‘símbolo’ ORO, destinado a ser incorporado en el proceso de programación de la botella Flaska. Esto tenía un propósito claro: permitir que cada sorbo se convierta en un puente que nos conecte la inteligencia del agua.

Perdí por completo la noción del tiempo, hasta el punto que no sabría decir cuánto duró aquella conexión tan profunda con el alma del agua y de la montaña. Solo recuerdo cómo me sentía invadido por un sentimiento de gratitud infinita al regresar a mi tienda. Definitivamente, fue una noche donde las energías se hicieron presentes de forma especialmente intensa, corroborado por el testimonio de otros compañeros de expedición, que hablaron de sueños inusualmente vívidos y cargados de mensajes.

Roraima es un lugar donde la meditación y la introspección surgen de manera natural. Su energía invita al silencio interior, favoreciendo un estado de conexión profunda con uno mismo y con lo que nos rodea. Muchos viajeros han relatado experiencias donde la claridad mental se intensifica y surgen visiones o revelaciones que parecen fluir como susurros desde un lugar más allá de lo tangible.
Es un lugar donde el viaje exterior se convierte en un viaje interior, acercándote más a ti mismo. Si buscas experiencias de 'altura' que te acerquen al cielo, encontrarte con Roraima debería ser parte de tu camino. Es un santuario para la meditación, un lugar donde el universo susurra sus secretos y la conexión entre la Tierra y el firmamento resulta ser pura magia.
Flaska, al incorporar el símbolo ORO, aporta una dimensión que ningún otro dispositivo o tecnología para estructurar el agua conocido pueda ofrecer hasta la fecha. Este regalo recibido en Roraima conlleva una responsabilidad: avanzar con determinación en el camino que se nos ha invitado a seguir.